La Misión de la Facultad de Teología Integral de Buenos Aires

Preámbulo

La Facultad de Teología Integral de Buenos Aires es una institución académica diseñada a los fines de servir al Señor Jesucristo y a su Iglesia. Su misión consiste en preparar hombres y mujeres para el ministerio local, nacional e internacional. La Facultad se da a la tarea de entrenar a las personas que han aceptado el llamado de Dios en coparticipación con la Iglesia de manera tal que lo que se aprende en el predio académico es complementado con el desarrollo espiritual del carácter y el ejercicio práctico ministerial disponible, el cual es logrado a través de la experiencia en el contexto de la comunidad de creyentes. 

Tanto los que trabajan en la enseñanza como los que estudian en la FTI de Buenos Aires están mancomunados en la creencia básica que las Escrituras son la verdad de Dios revelada, y que la obra salvadora de Jesucristo es fundamental a la misión de la institución.  Estos principios subyacen a las estructuras, las funciones, la vida, y los valores de la facultad, e informan su currículo y sus actividades. Tales bases determinan la perspectiva evangélica que define a la responsabilidad de acatar el mandato de la Gran Comisión de Jesucristo a sus discípulos, y provee el sentido direccional de los esfuerzos dedicados a la preparación de los estudiantes para que éstos ejerzan sus ministerios en un mundo posmoderno.  

La Facultad de Teología Integral ha sido establecida como resultado de las consideraciones y planeamiento de pastores, misioneros, educadores y profesionales dedicados al servicio de Dios, quienes por varios años han analizado y asesorado el entorno eclesiástico local, nacional, e internacional, llegando a la consideración de establecer una institución que supla una necesidad imperiosa de preparación a nivel de posgrado en la ciudad de Buenos Aires. La visión evangelística, pastoral y misionera que ha animado a los patrocinadores de la institución fomenta el deseo de optimizar en forma integral la adherencia y fidelidad a la verdad divina – vertida en las Escrituras inerrantes – amalgamada al estudio riguroso y responsable acerca de todo asunto pertinente a la fe cristiana. En cuanto a la actualización de su misión, se aferra a lo esencial en materia doctrinal ortodoxa, y da lugar a la exploración y formulación de asuntos adjuntos considerados no esenciales. Sus bases son firmemente evangélicas, al mismo tiempo que busca mantener una postura abierta y dialogante hacia las relaciones profesionales con instituciones cuyas teologías son diversificadas. Su cometido hacia la excelencia académica es integrado a la aplicación práctica relevante de los principios derivados del escrutinio riguroso, expresado tanto en la piedad personal como en la responsabilidad social. Su carácter interdenominacional permite la adhesión a la ortodoxia histórica y su expresión en ambas esferas, el lenguaje y las acciones entendibles en un mundo posmoderno, respetando las características que denotan a las denominaciones en sus asuntos particulares. Su cometido esencial a la Iglesia no excluye la preparación ministerial orientada a posibilidades de extensión del Reino de Dios a otras esferas o entornos – el comercio, la industria, las instituciones comunitarias, la salud mental, etc. – en las cuales las personas preparadas teológicamente podrán servir como “luces en un mundo en tinieblas”. 

La Declaración de la Misión

La Facultad de Teología Integral de Buenos Aires emerge de la obra redentora de Dios en el mundo efectuada en Jesucristo, vista a través del lente de las Sagradas Escrituras, y mediada a través del Espíritu Santo. Establecida como una institución de estudios superiores de posgrado, provee educación, entrenamiento, y recursos por medio de los cuales las personas pueden adquieren conocimiento, entendimiento y sabiduría, lograr el perfeccionamiento de sus dotes y habilidades, y desarrollar el carácter y las actitudes necesarias para ejercer su ministerio cristiano.  La misión de la FTI de BA es servir a la Iglesia de las siguientes maneras: 

Artículo 1 

Fomentar la excelencia en el estudio de las Escrituras –consideradas como la Palabra de Dos inspirada, inerrante y fiel – animando y encomiando a los estudiantes a llegar a ser doctos en la misma, competentes en su interpretación, proclamación, enseñanza y aplicación al mundo contemporáneo. 

Debido a que la enseñanza de la Palabra de Dios es indispensable al bienestar y vitalidad del pueblo de Dios, la Facultad tiene la responsabilidad de fomentar el amor profundo de los estudiantes hacia las Escrituras.  A través de la exégesis y la hermenéutica, ellos serán capacitados en las artes dedicadas a extraer el significado original, la intención autoral, y así lograr una interpretación adecuada de la Palabra, a fin de exponerla con perspicacia y entendimiento cabal y aplicarla efectivamente en su ministerio. 

Artículo 2

Mantener la excelencia académica al nivel más elevado de la erudición cristiana tradicional, pertinente a la enseñanza de las disciplinas bíblicas, históricas y teológicas. 

La educación teológica propiamente actualizada en y por la Iglesia debe ser efectuada con rigor e integridad académica. La Facultad busca proveer un entorno intencional optimizado dentro del cual la enseñanza y el aprendizaje ocurran de manera integral, encomiando al cuerpo docente a lograr un nivel elevado de competencia erudita e investigativa, a juzgar por sus exposiciones catedráticas y publicaciones.  

Artículo 3

Entrenar y animar a los estudiantes, en cooperación con la Iglesia local y nacional, a ser capacitados y efectivos en su ministerio. 

La Iglesia y la Facultad comparten el objetivo de ver al conocimiento, el entendimiento, y la sabiduría, integradas al carácter y la conducta de la persona que ministra. Para ello, el logro del título académico de posgrado acoplado a la educación continua ministerial bajo la supervisión de mentores son considerados como elementos esenciales de una educación integral adecuada. 

Artículo 4

Trabajar en conjunto con las Iglesias hacia el logro de la madurez espiritual, emocional y social de los estudiantes, evidenciada en su conocimiento experiencial de Dios en Cristo, investidos del Espíritu Santo, reflejado en su carácter, perspectiva, conducta, relaciones y participación en la Sociedad. 

El aprendizaje académico desprovisto de la vida espiritual definida y ejemplificada en términos bíblicos no honra a Dios ni tampoco sirve a las necesidades de Su pueblo. La espiritualidad cristiana postulada ha de ser expresada en términos cognitivos, emotivos, conductivos, motivacionales, relacionales y sociales.  El objetivo de este entrenamiento en la piedad busca encarnar la gracia, misericordia, el amor y el poder Dios a través de sus hijos amados, quienes declaran su verdad y justicia en la sociedad. 

Artículo 5

Proveer liderazgo y recursos ministeriales educativos que proporcionen una presencia evangélica en la Iglesia y en la Sociedad.  

Los recursos académicos e institucionales de la Facultad de Teología Integral estarán disponibles al servicio de la comunidad evangélica y su cuerpo ministerial, proveyendo aspectos consultativos, investigativos e informativos acerca de temáticas y asuntos desafiantes y críticos prevalentes en las corrientes actuales del entorno social. Estos recursos también podrán suplir la necesidad de consulta y liderazgo aplicable a las diversas esferas de la comunidad, tanto evangélica como secular, como expresiones de extensión del Reino de Dios. 

Artículo 6

Desarrollar en los estudiantes la visión de la obra redentora de Dios a través del mundo y formular estrategias que facilitarán y lograrán el objetivo de Dios hacia la humanidad – a través de las misiones, el evangelismo y el discipulado.  

La misión central de Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo es la de formar un pueblo para Su Gloria, perteneciente a Su Reino, compuesto de hombres y mujeres de toda tribu, lengua y nación, perfeccionados en conformidad a Cristo, quienes lo amarán y servirán por la eternidad.  Esta misión será realizada a través de la proclamación del Evangelio del Reino por aquellas personas que encarnan le Gran Comisión y buscan hacer discípulos de todas las naciones.